Ayer fuimos al Valle-De-Las-Monjas, no había monjas, pero habíá unas cabras, que no se comen.
Comimos quesadillas mejor, ricas, de esas de masa azul, en mesita de mantel vinílico y Art-Nouveau-Kitsch.
Fue muy extraño, era como estar en la Marquesa.
Solo que no estábamos en la Marquesa, estábamos como a... 7 minutos del Bilbao y 10 de la Ibero, bien cerca.
Y había un gatito.
Y luego otro.
Uno no quiso jugar.
Y al otro no me dejaron mimarlo.
Y gallos.
A esos no quise mimarlos.
Y era pequeño y secreto y perdido de la mano de Dios.
Y el pulque sabía feo y llovió
Y tambien llovió adentro del coche.
2 comentarios:
Hola, otra vez yo.
Sólo para decir que sí, seguro que el pulque sabía feo y no sólo en el Valle de las monjas, en cualquier lado es asqueroso, su consistencia espesa es lo peor y sabe como a vomitada de niño chiquito (me imagino).
En fin, ya me despido, que estés bien!
Hummm... a mi me gusta!
Creo que depende de la preparación y de si está curado y así... Lo que si es un hecho es lo traicionero que puede resultar si no se le bebe con respeto! ja!
Anyway no es raro que a mucha gente no le guste... como todo por lo general!
SALUDOS!!!
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